viernes, 21 de marzo de 2014

MONÓLOGO NARRADO

         En los ejemplos anteriores vimos  cómo la emperatriz Carlota nos contaba sus pensamientos en primera persona, como es natural, y es que esto de que el personaje narre en primera persona tiene sus ventajas, pues da al texto fuerza expresiva y, sobre todo, credibilidad. Lo está contando el protagonista, ¿verdad?, piensa el lector, ¡pues será cierto!, concluye.

          Si se fijan, hoy casi todas las novelas están narradas en primera persona, asistimos a una primerapersonitis aguda que invade todos los subgéneros novelísticos. ¿Por qué se producirá ese fenómeno? No sé; dentro de cien años nos lo dirán los estudiosos de la literatura patria actual, pero yo pienso entre tanto dilucidan, y dicho sea con todas las reservas y sin ánimo e ofender, que se escribe en primera persona porque se piensa que ofrece más recursos que la tercera. Esto sería así porque, como se escribe a troche-moche y sin que haya críticos que ejerzan su oficio, se desconocen técnicas, habilidades superiores del arte de escribir, como por ejemplo, el uso del “estilo libre indirecto”, rara ave en los campos de la literatura actual ¡Oh Flaubert, no levantes la cabeza que te darás con la tapa!. No quiero hablar de ello porque me desviaría mucho de mi objetivo hoy; sólo decir que es la técnica que permite dar la palabra, en el discurso del narrador, al personaje. En el caso del monólogo se puede utilizar la tercera persona claro; estaríamos ante un monólogo narrado, un caso extremo de estilo libre indirecto. No sé si esto se entiende; es algo complicadito. Por eso, ya saben, a hacer preguntas, que para eso estamos en un taller.

Me viene a la memoria un tipo que vendía gofres, o goofrees, o como se escriba, en los Jardines de Pereda y en Piquío; iba tocado con un gran gorro de cocinero y llevaba un tobo cilíndrico de color rojo a la espalda, con una tapa en la que había una rueda que usaba a guisa de ruleta que hacía correr cuando los papás de los niños soltaban la guita; ¿no os acordáis? Recuerdo que el hombre decía continuamente y con buena entonación: ¿Nadie quiere nada?, o mejor: ¿Nadie quiere naaadaaaaaa? Yo pregunto lo mismo a la fiel concurrencia de este foro: ¿nadie pregunta naaadaaaaaa?

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